Hoy no usé maquillaje
ni zapatos en los pies.
Sólo me puse un vestido
y me dediqué a leer.
El pasto me acoge
y el sol me invade,
el tiempo ya no es tiempo
y el mundo se comienza a desvanecer.
Es la voz del desconocido,
sus misteriosas invenciones
que engañan mis sentidos.
Sólo el éxtasis máximo,
la satisfacción en estado puro,
pueden liberarme del trance
que tu locura me ha inducido.
De repente vuelvo a sentir
el sol en mi piel
y pasto en mis pies...
Parte de mi espíritu se liberó otra vez.
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